Tarija, Valle de la Concepción – Una semana en Valle D ‘ Vino, junio / julio de 2010.

¿Si no vino a tomar vino, por qué vino?

El viaje desde Santa Cruz duró 20 horas, 4 horas más de lo previsto. Primero, tuvimos algunos problemas mecánicos, después nos retrasemos por 2 horas a Entre Ríos, un pueblo pequeño en medio de la nada, debido a construcción en la carretera.

La carretera de Santa Cruz a Villamontes era realmente buena, la mejor de Bolivia dicen, pero luego, fue un desastre completo. Un camino de tierra, color rojo en la montaña, zigzagueando por kilómetros y kilómetros en una nube de polvo.

Dormí mucho, lo que es bastante raro para mí, así que llegué a Tarija bastante descansado, pero muerto de hambre. Mi dieta de papas fritas y cacahuetes (mani dicen aquí) durante dos días no era suficiente. Llegamos a Tarija un poco antes de las 14h00. Hacía mucho calor y todo era muy seco. Tomé un taxi por 5 bolivianos de la estación de autobús al centro de la ciudad donde tomé una mini furgoneta – una combi – por otros 5 bolivianos para que me llevara al Valle de la Concepción, entre Tarija y la frontera con Argentina, a unos 30 minutos de la ciudad.

Llegué a este pueblo pequeño antes de las 15.00 horas. Hacía mucho calor, mucho viento y había mucho polvo. El lugar parecía limpio y agradable, pero nada especial. Mi anfitrión es propietario del único hopedaje de la ciudad. Él no estaba allí, pero sus empleados sabían de mi llegada. Dejé mi mochila en el dormitorio – yo era el único voluntario – y me fui a explorar. El pueblo parecía estar en reconstrucción. Estaban trabajando en arreglar las aceras en muchas calles y la organización de la plaza principal con nuevas plantas y flores. Me moría de ganas de tomarme una cerveza fría, pero los pocos restaurantes que pude encontrar estaban cerrados. Sólo vi una pequeña tienda abierta junto a la plaza principal. Entré y encontré a René, un hombre de unos 70 años de edad, quien me habló del lugar, de la política nacional y del cultivo de la uva. Según él, todo cambió hace unos 20 a 30 años. Las nuevas enfermedades, hongos y parásitos comenzaron a invadir la zona y para entonces la única forma de luchar contra todo eso fue mediante el uso de productos químicos.

La primera noche estuvo fría y húmeda, y así fue el resto de la semana. Se veía muy nublado el segundo día, pero no llovió. Mi anfitrión aún no estaba aquí cuando me desperté y me pasé el día medio congelado en una silla en la terraza frente a la hectárea y media de uva ecológica. Sentía mi estómago algo suelto y estaba cansado después de ese largo viaje. Todo el mundo en la propiedad se veía muy reservado, tal vez un poco tímido! Todos sonreían amablemente, pero no decían mucho. Pensé que tenía que relajarme y esperar a llegara mi anfitrión para ver el tipo de trabajo que iba a hacer y la condiciones de mi estancia… Después de todo, aquí en esta área, la gente toma las cosas con calma. Había comprado algunas verduras en mi primer día y cocinado un poco de arroz frito y una ensalada enorme. El fin de semana estaba cerca, y no estaba seguro si tendría que conseguir más comida. La señora que parecía ser el administrador del albergue, o la esposa del gerente, no se ofreció a cocinar para mí, así que seguí preparando mi comida.

En el segundo día, me encontré con el dueño por unos minutos y luego el gerente. El último me invitó a una “caminata” en la plaza principal después de ver un partido de la copa del mundo de fútbol. Pero en lugar de caminar alrededor, nos fuimos directamente a la comisaría – estación de policía -, donde uno de sus amigos estaba bebiendo un vino horrible en grandes botellas de plástico de refresco con los policías. Todos estaban borrachos y el gerente del albergue, se junto con ellos muy rápido después de beber una mezcla de este vino y refresco, como se bebe agua fría. No me gustaba el vino y mi estómago estaba frágil, por lo que no bebí mucho de y los contemplé a todos en su delirio.

Yo le había dicho al gerente que quería hacer algo de trabajo y al día siguiente empezó a darme algunas tareas como la limpieza de las ramas de un árbol grande que habían cortado y que cayó en la tierra del vecino. Tuve que ablandar la tierra alrededor de muchas rosas que plantaron alrededor de toda la propiedad y también plantar algunas flores. El lugar debería de ser muy agradable y colorido en el verano! Trabajé durante menos de 4 horas al día, cocinando mi desayuno y almuerzo y en ocasiones comprado algunas cosas para mi comida para complementar lo que me estaban dando para cocinar.

Me quedé una semana completa y todos bebiendo mucho vino producido en la finca, un vino mucho mejor que el que habían tomado los policías! La temperatura era muy baja, cerca de cero durante la noche y la madrugada. Incluso fui a comprar un poncho en Tarija, porque no aguantaba el frío! Después de una semana, me cansé realmente del frío y me preocupó también el beber tanto vino. Argentina estaba jugando en cuartos de finales de la copa del mundo y la frontera estaba sólo a 3 o 4 horas de nosotros, así que decidí visitar a los Gauchos y ver el partido allí. Me emocioné muchísimo cuando me dijeron que me quedara: “Vos vas allí, ve el partido y luego vuelve de inmediato”, dijo el gerente, “no hay necesidad de llamar, solo venga!”

Debo decir que la gente en esta área ha sido muy agradable y amistosa y recomiendo este lugar a todos. Pero el mejor momento para venir es de septiembre a marzo o abril, cuando todo está verde. La gente está muy relajada aquí y pude ver que estaban impresionados con mi trabajo y dedicación.

Salí temprano por la mañana y llegamos a la frontera antes del mediodía después de cruzar una zona montañosa absolutamente preciosa.

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